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Secundaria: Ceremonia de Graduación 2015

publicado a la‎(s)‎ 7 ene. 2016 13:39 por Contacto Colegio Palermo Chico   [ actualizado el 2 mar. 2016 10:56 ]

 Durante la Ceremonia de Graduación, la Sra. Mariana Vanhoutte, Profesora de Language, se dirigió a los flamantes egresados con estas palabras:

 

Desde que me dieron la noticia de que hoy tendría el honor y la responsabilidad, en representación de todos los profesores y maestros que los han acompañado durante tantos años, de dirigirme a ustedes por última vez, no he podido dejar de pensar qué decirles, qué decirles después de todo lo que hemos dicho a lo largo de tantos años, de todo lo que han escuchado, leído, visto, investigado y, por sobre todo, que amerite ser escuchado en un día de semejante importancia para ustedes, sus padres y, por supuesto, nosotros, el Colegio.

En mi caso en particular, la emoción es doble, porque los vi convertirse de niños a adolescentes en sus últimos años en la escuela Primaria, entre largas tardes discutiendo Bridge to Therabithia y su primer encuentro con el odiado Present Perfect. Y luego, juntos nuevamente, en la cima de su adolescencia, surcamos los mares del First Certificate entre el Writing, el Use of English y tantas, tantas otras cosas.

En estos últimos dos años, los vi caminar por los pasillos, sentarse en las aulas, mientras la metamorfosis continuaba y los varones, al fin, alcanzaban a las chicas con su metro ochenta y más. También vi cómo las caritas de niños se afinaban, y las risas inocentes y ruidosas daban lugar a semblantes más serios y maduros.

Hoy no quedan dudas de que cada uno de ustedes se ha convertido en un joven adulto y que esas caritas, que aún recuerdo transpiradas después de disputar «la final del mundo» en los recreos de Primaria, han cambiado bastante, pero conservan la esencia de cada uno de ustedes en sus miradas, llenas de sueños por cumplir, de metas por alcanzar.

Entonces pensé que hoy debería hablar de eso, de los sueños por cumplir, de la vida que cada uno comenzará a tallar, a moldear para sí mismo de ahora en más. Como el escultor que va encontrando, descubriendo una figura en la piedra, cada uno de ustedes comenzará a descubrir su propia figura, la que quieren para sí mismos, la figura en la que quieren convertirse, la que soñaron.

De ahora en más, su vida y sus sueños serán más suyos de lo que han sido hasta ahora; de ahora en más, tendrán que tomar decisiones de gran trascendencia y repercusión sin la mirada constante de sus padres y maestros; los permisos serán propios, y los castigos y fracasos también.

Lo que les aguarda de ahora en más, chicos, es un extraordinario viaje hacia orillas desconocidas hechas de sueños por cumplir, rodeadas de mares por surcar, llenas de caminos por explorar.

Este fascinante viaje es, ni más ni menos, la vida misma. ¿Y de qué está hecha la vida sino es de nuestros sueños y los ajenos? ¿No somos, acaso, el resultado de lo que alguien alguna vez soñó? ¿No somos, quizás, algo parecido a lo que soñamos ser?

«Estamos hechos de la misma materia de los sueños, y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño», diría Próspero o Shakespeare.

Entonces, el gran desafío de la vida es alcanzar esos sueños, convertirlos en realidad, perseguirlos hasta el cansancio, hasta que no podamos más. Uno de estos sueños, quizás el de más trascendencia, sea perseguir el sueño de lo que queremos ser, de descubrir nuestra propia vocación, «aquello que amamos, que nos hace feliz». Sé que seguramente no soy yo la primera que les haya hablado de esto, pero lo que no sé es si se los han dicho las suficientes veces como para que realmente entiendan su significado.

«Encuentren aquello que amen, que los haga feliz».

Mediten, exploren, vayan y vuelvan hasta encontrar aquello que los enamore; sientan la adrenalina de hacer lo que eligieron, esa adrenalina que tanto se parece al estar enamorados.

Sin embargo, y acá llega el verdadero desafío, el descubrimiento de la verdadera vocación, de aquello que realmente quieran hacer con sus vidas, no es siempre sencillo. Por el contrario, los caminos que necesitamos recorrer, muchas veces trazar, suelen ser bien difíciles y están, en su mayoría, hechos de fracasos, de tropiezos y hasta de lágrimas.

No abandonen sus sueños ante la primera caída; recuerden todo lo que trabajamos juntos para moldear un espíritu fuerte y resiliente a la adversidad; nunca dejen de creer en ustedes mismos, en su inmensa capacidad creativa y de constante reinvención.

Tendrán fracasos en sus vidas, de ese material también estamos hechos, pero recuerden que es lo que hacen durante esas caídas lo que determina la altura a la que llegarán. Dejen que sus sueños los lleven al límite de lo posible, que les abran caminos hasta entonces inexplorados; que los inspire y los haga sentir orgullosos de ustedes mismos, de lo que son. Tan orgullosos como nos sentimos nosotros, sus docentes, cada vez que entramos a un aula e intentamos dejar parte de nuestros propios sueños en la esperanza de ayudarlos a descubrir los de ustedes.

Me gustaría terminar deseando que cada uno encuentre en este viaje de vivir a ese o a esa persona que realmente quiere ser y que, en el camino, usen sus múltiples talentos y capacidades en servicio de los demás y contribuyan al bienestar de nuestra sociedad.

Si hay algo que he aprendido en estos más de 25 años desde la última vez que estuve ahí parada, como están ustedes hoy, es que son los sueños compartidos los que nos acercan más a cumplir el gran sueño que nos une a todos en nuestra más íntima humanidad, el que todos perseguimos y dejamos la vida en alcanzar. Espero que puedan y sepan ser felices, y logren cumplir cada sueño que se propongan con amor y valentía.

 

«Ahora, nuestro juego ha terminado. Estos actores, como les dije, eran solo espíritus y se han fundido en el aire, en la levedad del aire; y, al igual que la ilusoria visión que representaban, las torres que coronan las nubes, los lujosos palacios, los solemnes templos, el gran globo mismo, sí, con todo lo que contiene, se disolverán y, como estos desvanecidos pasajes sin cuerpo, no dejarán rastro. Estamos hechos de la misma materia de los sueños, y nuestra breve vida cierra su círculo con otro sueño». 

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