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El colectivo 68, de Enrique Fox y Facundo Solari Parravicini

publicado a la‎(s)‎ 21 abr. 2016 7:43 por Contacto Colegio Palermo Chico

EL COLECTIVO 68


Después de ver pasar 5 o 6 taxis en Plaza Italia, Don Quijote y Sancho Panza no podían conseguir ninguno. Entonces, Sancho Panza tuvo la grandiosa idea de ir en el colectivo 68. Don Quijote se sentía inseguro pero confiaba en su leal compañero y lo siguió. 

Al llegar a la parada, el colectivo abrió su puerta y Don Quijote sintió una fresca y tenebrosa brisa. 

-Tenga cuidado, mi buen hombre -le dijo a Sancho Panza, agarrándole el brazo, que siento una presencia de peligro en este aire tan frío.

Sin saber de lo que su compadre le hablaba, Sancho le dijo:

-Es solo el aire acondicionado, jefe.

Don Quijote, todo temeroso y tembloroso, entró con la SUBE en alto, la posó frente al scanner y se fue junto a Sancho Panza. Todo parecía normal: el chofer comiendo un sándwich mientras manejaba y las personas sentadas tranquilamente. En eso, notó algo insólito: estaban todos callados como si alguien los estuviera amenazando.

Sin comentarle nada a su compañero, empezó a sacar conclusiones. El primer sospechoso era el conductor siniestro, ya que era el que más poder tenía, que comía un sándwich para no levantar sospechas. El segundo era el viejito que se sentaba al fondo, debido a que observaba a todos con una  fría mirada. Al llegar a la segunda parada el viejito se bajó y quedó el conductor como único sospechoso. En eso, Don Quijote se levantó súbitamente y le dijo al conductor:

-Detenga esta máquina en nombre de la ley.

Pisando el freno, el conductor se levantó, sorprendido y enojado por lo que acaba de escuchar, y encaró a Don Quijote con una mirada sombría. El chofer lo mandó a sentar pero Don Quijote, decidido, lo ignoró y lo retó a un duelo a muerte, por la libertad de los humildes pasajeros. El conductor, sin saber qué hacer ante esta situación, amenazó a Don Quijote con llamar a la policía para que lo arrestaran por demente. Justo a tiempo para salvar el día, Sancho Panza se interpuso en la discusión y trató de calmar al chofer diciéndole que su compañero no había dormido bien y que por eso estaba de mal humor. El chofer se tranquilizó y regresó a su sándwich, y Sancho Panza se llevó a Don Quijote de regreso al asiento.

Sancho Panza le comentó a su amigo que la siguiente era su bajada, pero Don Quijote estaba demasiado furioso como para responder. Al llegar a su destino, se dirigieron hacia la salida pero, antes de bajarse, Don Quijote miró fríamente al chofer y le dijo:

-Habrás ganado esta batalla, pero jamás ganarás la guerra.

Diciendo esto, se retiró del colectivo y apuntó la placa del vehículo para tenerlo registrado y volver otro día para salvar a esas personas inocentes.

FIN

Enrique Fox y Facundo Solari Parravicini

1er año
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