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Guerrero jubilado, de Cayetana Bellmunt, Sara Malenchini y Violeta Martí

publicado a la‎(s)‎ 21 abr. 2016 7:50 por Contacto Colegio Palermo Chico

Guerrero jubilado



Pisadas, gritos, carteles, quejas y la locura de Don Quijote estaban presentes en esta protesta. Nuestro gran caballero valiente lideraba la huelga en aquella avenida. El monumento a los españoles rebosaba de jubilados. Casi que las palmeras de aquella calle eran uno más de la muchedumbre.

Don Quijote y su compañero Sancho Panza gritaban y animaban a todos aquellos mayores que estaban presentes en ese pesado, pero nublado día por una y solo una única razón: defender sus derechos. Como pasional líder que era, Don Quijote consideraba que los jubilados no eran valorados como debían serlo.

Nuestro cobarde con nombre de valiente había sido soldado durante la Segunda Guerra Mundial y tantos años de bombas, muerte y hombres uniformados en los que vivió nunca pudo darse cuenta de que la guerra ya había acabado hacía mucho tiempo.

Así fue como él, tenaz, se decidió por enfrentar a su mayor enemigo en aquella batalla. Simultáneamente, su racional mano derecha, Sancho Panza, que poco y nada tenía de panza, iba detrás de él confundido y perdido porque él no era parte del gentío, él no era más que un simple adolescente.  

Un Sancho Panza desesperado perseguía a un determinado Don Quijote que quería asesinar al general de la otra tropa: la estatua del monumento de los españoles. Arrasó con todos los soldados que en este caso eran hombres uniformados (policías). Logró llegar victoriosamente hasta el pie de la estatua.

Con la velocidad de un jubilado y la ayuda de un adolescente, Don Quijote intentó escalar la estatua sin pasar los 2m de altura hasta que cayó desplomado al agua de la fuente.

Y así, nuestro gran Don, con una pierna y costilla rotas, fue derrotado en la batalla de jubilados.


Cayetana Bellmunt, Sara Malenchini y Violeta Martí

1er año


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