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Secundaria: Ceremonia de Graduación 2015

publicado a la‎(s)‎ 29 dic. 2015 8:37 por Contacto Colegio Palermo Chico   [ actualizado el 2 mar. 2016 10:58 ]

 En nombre de todos sus compañeros, Inés Melendez y Alejandro Bulgheroni, alumnos de 5º año, se despidieron con estas palabras de su vida en el Colegio durante la Ceremonia de Graduación.

 

Antes de escribir esta carta de despedida, pensamos en todos los alumnos que estuvieron en nuestra misma situación tratando de dejar mensajes alegres, emotivos y dignos de recordar. Ahora que nos toca a nosotros, intentamos hacerlo de la forma más auténtica posible; sin embargo, nos dimos cuenta de que no hay una forma original de contar lo vivido en esta etapa, sino que la autenticidad viene dada por la forma en la que decidimos vivirla.

«Al que no estudia lo hago bolsa», esas fueron las palabras que nos dieron la bienvenida a la Secundaria, y así fue como Soto, nuestro profesor de Historia, se ganó nuestro respeto.

La tranquilidad de ser los más grandes de Primaria había sido suplantada no solo por estas palabras, sino también por la preocupación que nos generaba la omnipresencia de nuestro nuevo rector. Más allá de esto, no dejábamos de lado la emoción que nos causaba comenzar una nueva etapa, a la que no fue fácil adaptarnos y estamos convencidos de que algunos siguen sin adaptarse.

Al pasar los años, no solo nos fuimos formando como personas, sino que también nos fuimos consolidando como grupo, y creemos que conservar este vínculo va a ser uno de los más lindos desafíos que podamos afrontar.

Que la vida nos haya unido puede ser que sea casualidad, pero está lleno de razones por lo cual elegimos tratarnos siempre con respeto, solidaridad y compañerismo. Valores que por más que nos los hayan introducido en nuestras casas y en cada una de nuestras familias, fueron, en parte, un gran mérito del Colegio y de quienes lo llevan adelante. Valores que, una vez adquiridos, va a ser difícil perderlos, y por más que queramos ignorarlos, están presentes en nuestras vidas y tendremos que preservarlos para nuestro futuro.

Esperamos que estos lazos fuertes y unidos que se formaron en estos doce años permanezcan por muchos años más. Todos vamos a seguir nuestros caminos; algunos nos seguiremos cruzando y otros, simplemente, vamos a tomar diferentes rumbos, pero hay momentos, viajes, historias y lugares que nos hacen compartir un mismo recorrido inicial del cual nunca nos vamos a olvidar. Y mucho de eso, por no decir la mayoría, se lo debemos al Colegio. Los recuerdos y las anécdotas que se nos vienen en este momento, tanto de nuestra Primaria como de nuestra Secundaria, son infinitos, y nos encantaría compartirlos con ustedes, pero nos llevarían horas o más bien, días. Campamentos, Fiestas del Deporte, el viaje a UK y el viaje a Cancún, entre muchos otros, son algunos de nuestros momentos compartidos y de muchas alegrías que quedaron marcados en nuestra vida.

Como también tantas clases, charlas, reflexiones y, por qué no, confesiones compartidas con ustedes, profesores, que van a quedar en nuestra memoria por y para siempre. Pero tampoco se preocupen, que los conocimientos que nos hicieron aprender, por lo menos algunos, también serán guardados.

En síntesis, hoy cerramos una larga etapa en nuestras vidas, única e irrepetible, que nos llevaremos con nosotros para siempre. Sin embargo, este final marca también un inicio. El inicio de una etapa nueva para nosotros, en la que ya es momento de empezar a decidir por nuestra cuenta.

Nos encontramos en un momento de cambio, con dirección a un mundo desconocido, pero con ansias de conocer. No obstante, estamos seguros de que con el apoyo de nuestras familias, y con el respaldo humano y académico que nos llevamos de estos años, solo nos queda el esfuerzo propio para lograr nuestros objetivos. Por ello es que les agradecemos la formación que nos dieron, logrando que esta transición nos sea lo más leve posible.

Las personas que conocimos en el Colegio nos enseñaron lecciones que perdurarán a lo largo de nuestras vidas, y cuando hablamos de enseñar, no solo hablamos de profesores, sino que nos referimos a cada uno de ustedes: nuestros padres que nos acompañaron desde nuestras casas y nos apoyaron en todo momento (lo cual nos enorgullece decirles hoy que todo su esfuerzo tampoco fue en vano); los preceptores, que siempre con buena onda y predisposición nos ayudaron; los porteros, que siempre ocuparon un lugar de gran relevancia en esta institución, con su constante alegría para recibirnos y abrirnos las puertas para cada nuevo día; compañeros, amigos y tanta otra gente que fue parte de estos años compartidos. Porque nadie pasa por nuestra vida sin dejarnos algo… un recuerdo, una palabra, una risa o una enseñanza. Todos tenemos algo para dar y cada uno de ustedes intentó darnos algo, por eso solo quedó en nosotros estar abiertos a recibirlo.

Para concluir este discurso, queríamos compartir con ustedes un extracto de un poema de Pablo Neruda, que creemos que simboliza el momento de cambio que estamos viviendo y que debemos afrontar:

Muere lentamente quien no cambia de ideas, quien no cambia el discurso, quien evita sus propias contradicciones.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, quien no cambia de trayecto y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite, por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la paciencia hará que conquistemos la felicidad.

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